miércoles, 26 de septiembre de 2007

Desierto


Es tremendo. En esta empresa fundamentalmente se escuchan dos cosas de forma continua: el muchísimo trabajo que tiene cada primo (esto lo abordaré en otra singladura) y lo pronto que llega a trabajar cada hijo de hermano. Es una constante. Sin embargo hoy he llegado a las 9:25 y me encuentro con que hay muchísimo más tráfico que a cualquier otra hora en la carretera principal de acceso a la zona, y para confirmar mi sospecha las calles internas del recinto empresarial estaban casi colapsadas de coches entrando a los garajes y de gente circulando a pie hacia sus edificios respectivos. Increible. Con razón cuando llego a las 8:30, o a las 9 está la oficina prácticamente vacía, y –tonto de mí- siempre creo que es que todos están tomando un cafetito. Lo cual tampoco me encaja, porque si llegas media o una hora antes que otro y lo fundes en cafés, cigarros, conversaciones vanales, etc, etc, pues no vale, no cuenta, no puntúa, señores, para irse a las 6:30. ¿Seré inocente? Cuando a esa hora se van en hordas, cuando a las 7:30 u 8 estoy tan solo como cuando entro antes por la mañana, entonces me creo que se van porque entraron más temprano… vamos, lo que autoproclama cada fulano insistentemente entre sorbo y sorbo del n-simo café de cada día… Tu recontramachaca proclamando ideas, que algo quedará.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Playa

Veo la mar. La arena. Una playa sin gente, el cielo azul, con hermosas nubes a lejos, muy lejos. Un perro negro y una tabla de surf clavada en la arena. La mar rompiendo en olas blancas. Laaaargas olas blancas. Sobre el horizonte se vislumbran dos grandes barcos. Por estribor. Para los de secano: que van hacia la derecha. Parecen grandes petroleros. ¿A qué distancia estarán? me pregunto. ¿3, 4 millas? Sí, por ahí. Sería genial que pudiera bajar la vista y seguir leyendo un libro. Pero no. Al bajar la vista veo una calculadora y mi botella de agua. Al moverla a la derecha, veo un teléfono de oficina. Al levantar la vista, un perchero, las cristaleras, y detrás el parque empresarial, gente trajeada pasando con portátiles al hombro. Lástima. Es una foto; un fondo de escritorio, de un monitor auxiliar, a la izquierda de mi portátil.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Embarcamos




Desatraca.
Avante... navegamos... Bienvenidos abordo.