miércoles, 26 de septiembre de 2007

Desierto


Es tremendo. En esta empresa fundamentalmente se escuchan dos cosas de forma continua: el muchísimo trabajo que tiene cada primo (esto lo abordaré en otra singladura) y lo pronto que llega a trabajar cada hijo de hermano. Es una constante. Sin embargo hoy he llegado a las 9:25 y me encuentro con que hay muchísimo más tráfico que a cualquier otra hora en la carretera principal de acceso a la zona, y para confirmar mi sospecha las calles internas del recinto empresarial estaban casi colapsadas de coches entrando a los garajes y de gente circulando a pie hacia sus edificios respectivos. Increible. Con razón cuando llego a las 8:30, o a las 9 está la oficina prácticamente vacía, y –tonto de mí- siempre creo que es que todos están tomando un cafetito. Lo cual tampoco me encaja, porque si llegas media o una hora antes que otro y lo fundes en cafés, cigarros, conversaciones vanales, etc, etc, pues no vale, no cuenta, no puntúa, señores, para irse a las 6:30. ¿Seré inocente? Cuando a esa hora se van en hordas, cuando a las 7:30 u 8 estoy tan solo como cuando entro antes por la mañana, entonces me creo que se van porque entraron más temprano… vamos, lo que autoproclama cada fulano insistentemente entre sorbo y sorbo del n-simo café de cada día… Tu recontramachaca proclamando ideas, que algo quedará.

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